EL TIEMPO NO DEJA DE DARLE LA RAZÓN

A partir del 2001, los 16 de junio dejarían de ser un día más. Edgardo Bauza pasaría de ser uno más en la lista de “ídolos” sin fundamentos del club de la mentira para convertirse en alguien agradecido por todo el pueblo leproso por su eterna sinceridad.
En una nota que le realizase el medio de comunicación cómplice de toda la vida del club de los colores de la yuta, el diario Lacrapital, confesaba y sacaba a la luz la peor de las vergüenzas y defectos de una hinchada. Cansado de vivir repetidamente la falta de apoyo y preocupado por esa situación, los tildaba con unas palabras imposibles de describirlo mejor: “SIN ALIENTO”. La falta de ese plus fundamental en el fútbol que empuja a los 11 jugadores que están en la cancha a ganar, a ir al frente. Lo que hace sentir la presencia de una hinchada en un estadio, lo que justifica estar presentes en cualquier lugar siguiendo a tu equipo: hacerse escuchar, hacerse sentir, gritar, apoyar, ALENTAR.
Esas declaraciones que nacían allá por el 2001 serían respaldadas por el tiempo a través de una serie interminable de hechos que mantienen vivo y presente en cada momento el mote de “sin aliento”. El más conocido y más humillante de estos hechos es sin dudas una consecuencia de lo que Bauza anticipaba: la aberrante necesidad e imposibilidad de hacerse escuchar siquiera en su propia cancha los llevó a usar la electrónica en el estadio militar poniendo parlantes para reproducir canciones que su hinchada era incapaz de hacer sonar con sus gargantas.
Hasta el día de hoy y cada domingo, su tribuna fue una prueba constante de ese irreversible defecto, comprobado por todas las hinchadas que visitan el vueltodromo, donde con solo 2 mil personas cualquier hinchada es local, un hecho que tampoco es asilado. Que tantos clubes hayan tenido su fiesta allí y se hayan dado tantas vueltas olímpicas en el estadio militar habla de que históricamente fueron sin aliento, que nunca pudieron hacer pesar la diferencia en la cantidad de público presente y así hasta clubes de otros países se hayan sentido locales en el Videla.
Después de tantos años de historia, en el 2001 Bauza lo confesaba. A partir del 2001, todos los años que pasaron y pasarán siguieron y seguirán confirmando una verdad innegable: NACISTE SIN ALIENTO, SIN ALIENTO MORIRÁS


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Nunca serán sin aliento!!