Aquella tarde con el cielo negro hizo mas dramática
la película que todos los leprosos llevamos grabada en
las retinas, esa misma que se volvió a proyectar en una
pantalla en el panteón del club mientras los enfermos
de lepra nos sacábamos un poco las ganas de alentar con
el ya clásico “mire mire que locura…”
El 9 de julio de 1991 fue un día más
en que quedaría impregnada para toda la historia una
de las mas recordadas demostraciones de la grandeza de nuestra
institución.
Con todos los pronósticos en contra,
con muchos pibes del club, con un técnico con mucha cabeza
pero también muchos huevos que fueron transmitidos e
inculcados al plantel, en un escenario por demás de hostil,
Newell’s sacaba a relucir su orgullo y terminaba dando
la vuelta dejando de cara a un país entero.
Berizo definía en el partido de ida la
victoria leprosa por 1 a 0 en Rosario y en el encuentro de vuelta
en la bombonera, los 90 minutos terminarían favorables
para Boca por el mismo resultado. Después del alargue
llegó el momento de los penales en lo que ya se había
convertido en una batalla sobre el barro, una guerra en la que
se dejaba todo por ser el ganador, y ahí apareció
la figura del eterno Gringo Scoponi.
En una recordada confesión del Profe
Castelli, el arquero leproso le dijo que nunca en su vida había
atajo un penal, y con sus vuelos bajo los 3 palos fue él
quien terminó escribiendo una página de oro en
la rica historia del más campeón. Newell’s
volvía a dar la vuelta de la mano del Loco, Newell’s
era el mejor del país una vez mas.
Este es el famoso Newell’s que
se fue a la boca y salió campeón…