Los que representaron a todos los hinchas leprosos
del mundo. Los que tuvieron la posibilidad e hicieron lo imposible
para estar ahí. A los que realmente no les importa nada
y saben que este sentimiento traspasa cualquier frontera y no
entiende nada de distancias.
El bolsillo ajustaba cuando se supo que nos tocaba ir a Ecuador
pero el amor por estos colores hace valer la pena el mayor de
los esfuerzos para que toda América mire el partido con
la hinchada más popular desplegando todo el colorido
rojinegro de fondo en la pantalla del televisor. Realmente admirable,
pero para nada sorprendente. Como en el Coloso, pero a miles
de kilómetros de distancia.
Banderas de palo rojinegras y con parlantes tachados que no
se pararon de agitar en los 90 minutos y por supuesto, los infaltables
trapos de siempre que recorren todas las canchas junto al más
popular: Bº Echesortu, Como No Sentirme Asi, Bº Hospitales,
Bº del Abasto, Saenz Peña, Hoy Como Siempre, Bº
Martin, Bº Matheu, El Causal de mi Alegria, Bº Parque,
Villa Crespo, Bº Acindar…
El calor, color y la fiesta que estuvo en Guayaquil y que estará
siempre, como en cada día que Newell’s lo exija,
la vida entera junto a vos.
Si un pueblo se fortalece y se hace más presente en la
derrota, ¿quién es el que espera verlo caído?
DE PIE SIEMPRE ALENTADO, TAN DEPENDIENTE DE VOS COMO
INDEPENDIENTE DE TUS RESULTADOS
Autor:
GloriosoNOB