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Ayer
se cumplieron 36 años del primer campeonato ganado por
el glorioso Newell's Old Boys. Sin dudas uno de los más
recordados, el de nuestro mayor orgullo, el de la peor humillación
parlante. El que ganamos en la cara y en la cancha del club de
la ciudad que más cerca estuvo de tocarle los talones al
más popular.
Y, ¿cómo no festejarlo de manera colosal? si la
alegría más grande que te puede dar tu equipo de
fútbol es salir campeón, y la que le sigue es derrotar
a su clásico rival. La lepra hizo las dos el mismo día.
Es por eso que ayer a las 19hs, cuando la puerta principal de
la casa del campeón estallaba de gente, con los bombos
a pleno y las banderolas flameando, salió una caravana
impresionante de varias cuadras alentando, festejando y enfiestando
las calles de la ciudad.
La recorrida fue por Av. Pellegrini, doblando en Av. Francia,
siguiendo por Mendoza y volviendo al CANOB por Bv. Oroño.
En cada cuadra caminada la caravana del pueblo leproso fue saludada
por los balcones de los edificios, por las casas, los negocios
y los estudiantes que se asomaban desde las facultades. Como siempre
en todos lados mayoría.
La locura leprosa en esta fecha tan especial siguió en
los parrilleros del club: asado, vino, familia, alegría
y mucho aliento, como siempre.
Párrafo aparte para ''La Capital'': Sólo un destacado
con una pequeña imágen y unos renglones de texto
para una movilización en la que hubo alrededor de 4 mil
personas. Los mismos que ayer jugaban para Lopez y ensuciaban
a la gente que quería el bien de Newell's, ahora juegan
para el sina queriendo, seguramente, aliviar su tristeza y minimizar
la locura y alegría del que representa la ciudad.
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