Gracias Lucas...

Ante todo me disculpo. En medio de este pozo en el que caímos los leprosos en este 2011, cuaquier acto apenas fuera de lugar irrita a cualquier hincha, y soy de los que piensan que el hincha está por encima de todos en un club. Cuando surgió ese episodio entre vos y algunos plateístas, sea cual fuere la causa, confieso haberte puteado y considerado muy fuera de lugar tu reacción. Insisto: un jugador no está nunca en derecho de insultar a un hincha, por lo menos asi lo creo, y menos en un momento donde los jugadores están en una deuda impagable frente a un pueblo incondicional como el nuestro que brinda un espectáculo de fidelidad y amor que supera ampliamente a lo que pasa en el campo de juego.
Ahora sí, después de disculparme con vos, porque entiendo que todos nos equivocamos, que como un señor saliste a disculparte vos también en esa semana y que así como hay que entender al hincha en este momento, también hay que entenderte a vos y todo por lo que pasaste y sufriste en este tiempo, paso a agradecerte.
Volviste. En tiempos de muchas palabras y pocos hechos vos volviste, y eso ya es mucho. Cuando Newell's estuvo en la lona y necesitaba de sus hinchas, sin importar en que función se encontraran, vos dijiste presente, demostraste ser un hincha antes que un jugador, te sentiste obligado por el corazón y fuiste uno más de nosotros.
Aportarse desde todo punto de vista, te pusiste la camiseta que tanto amás, esa que defendés desde pendejo y te expusiste. Te expusiste a las críticas como cada jugador que sale a la cancha, te expusiste sabiendo que no ibas a ser el mismo Lucas que emigró a Europa un tiempo atrás, te expusiste a volver a una ciudad como esta que te convierte de héroe a villano en días. Vos sabías todo eso porque creciste acá y viniste igual.
En lo que podía ser tu último partido en el Coloso, testigo de tantas jornadas que te tuvieron a vos metiendo con el alma en el medio de la cancha, te fuiste al banco de suplentes y tus gestos sonaron a despedida. Una despedida injusta por el momento que pasamos. Injusta por los malos tragos que te tocaron vivir. Porque si te vas merecías hacerlo de otra manera, pero sé que con el tiempo cuando esta tormenta pase, vas a ser recordado como lo merecés.
No te llevás títulos, la gloria no se dió lamentablemente en los años que te tocaron vivir acá, pero no hay gloria mas grande para un jugador que quedar en la memoria y en el reconocimiento de su gente, de su hinchada.
Como dije, tengo una concepción bastante particular respecto de los jugadores, los hinchas, los "ídolos". Creo que un club de la talla de Newell's no suma ídolos todos los días, y para sentarse en la mesa de los "ídolos" del mas grande del interior los méritos deben ser muchos. No se si clasificarte como ídolo, pero sí como hincha, y eso, para nuestra gente, para la que da todo por Newell's cada día de sus vidas sin esperar nada a cambio mas que un poco entrega, es muchísimo.
En medio de un equipo que no contagia, que no responde, que no devuelve nada de lo que le baja de las tribunas. En medio de una conducción ineficaz, falta de actitud, en medio de un rumbo perdido, hay algo que nos deja este presente: el último jugador-hincha que pisó el Coloso. Como el Colo trabando con la cabeza bañada en sangre, como Lutman trepado en el alambrado del estadio militar gritandole a nuestra hinchada, así te vamos a recordar, como UN HINCHA, eso es lo que demostraste ser en esta segunda etapa en Newell's. Eso que tanto les falta a los que nos representan hoy en día en el club.
En tus declaraciones post-partido cuando te preguntaron que va a ser de tu futuro dijiste que no sabés que camino vas a tomar, pero yo sí se que camino vas a elegir, porque vos ya elegiste hace rato: el camino del hincha.
Gracias Lucas