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Rosario no para de delirar con
la alegría del único equipo representante de la
ciudad, el que va a jugar la copa, el que los domingos no va a
pasar las tardes en familia.
Una multitud leprosa (como para variar) se congregó en
la noche de hoy para velar los restos de la gente sin aliento
y rogar para que, estén donde estén (seguramente
muy lejos de la ciudad), encuentren algo de paz luego de haber
pasado al otro mundo.
La caravana arrancó en la entrada del club y terminó
en el cementerio El Salvador luego de haber recorrido Av Pellegrini
hasta llegar a la calle Paraguay para pegar la vuelta. Todo esto
con el ataúd con los colores de la policía al frente,
rodeado por centenares de velas prendidas y flores para los difuntos.
El fantasma los persiguió todo el torneo y finalmente se
los comió.
La Fiesta es en el Parque, EL “B”ELORIO EN
ARROYITO
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