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Porque el hincha se lo merece, porque esta
hinchada quiere verte campeón, te quiere ver ganar…
Ayer pareció ser un regalo a toda esta gente incondicional
que deja todo de lado sin pretender nada a cambio. El equipo empieza
a devolverle algo de todo lo que hace por Newell’s.
Cuando se empezaban a desprender candelas desde el corazón
de la hinchada mas popular, el cielo bajó unas gotas de
agua que hicieron que el marco sea cada vez mejor. Como si estuviera
todo escrito, en ese mismo momento se nos dio un penal a favor,
algo que hacia casi 30 fechas que no veíamos, y nada mas
hizo falta para que el Coloso se venga abajo.
Con las gargantas llenas de esa hermosa canción que trata
de explicar este sentimiento inexplicable seguimos alentando…
esa que se uso para arengar a los jugadores de la selección
en el mismísimo estadio Centenario de Uruguay, esa con
la que se llenaron la boca los jugadores de Argentina cantando
sin parar en el vestuario.
“No se compara con otra hinchada”… lejos del
nerviosismo que se vivía en el partido esperando la ejecución,
la gente no podía parar, y el gol no hizo mas que dar pie
a que la noche siga tiñéndose de rojo y negro.
En el día de la madre el regalo lo pedíamos los
hijos… mamá yo quiero que gane Newell’s...
y el carnaval esta siempre, todo el año es carnaval con
esta hinchada loca.
Ahora es tiempo de disfrutar esta buena victoria y este presente
que esperemos se esté guardando lo mejor para mas adelante.
Mientras, e independientemente de eso, nosotros ya sabemos que
hacer. El sábado vamos a estar ahí, habiéndonos
olvidado del resultado del domingo, porque eso no es lo que nos
va a llevar hasta Liniers, sino que simplemente juega Newell’s,
y con eso sobra…
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